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Vídeo análisis de Oddworld: Soulstorm

Abe regresa en Oddworld: Soulstorm para rescatar al resto de los Mudokons e iniciar una revolución con la ayuda de los de su especie.

Oddworld Inhabitants nos trae Oddworld: Soulstorm, la continuación de Oddworld: New ‘n’ Tasty, remake de Oddworld: Abe’s Exoddus y segunda parte de una quintología en la que conocemos las aventuras de los Mudokons. Se trata de un juego de plataformas y resolución de puzles en 2.5D que, sin evolucionar demasiado respecto a lo visto en la anterior entrega, se siente más actual gracias a algunos ajustes en los controles, ciertos añadidos y el lavado de cara recibido. También han aprovechado la ocasión para realizar cambios respecto al original, el cual se creó con cierta prisa por el éxito que consiguió Oddworld: Abe’s Oddysee.

Su historia se centra en Abe, que nació en un sistema donde su especie quedó relegada al final de la cadena alimenticia. Él y sus compañeros trabajaron como esclavos en RuptureFarms, la planta de procesado de carne más grande del mundo dirigida por el Glukkon Molluck. Pero un día todo cambió después de descubrir accidentalmente un plan siniestro para aumentar las ganancias en RuptureFarms: ¡convertir Mudokons en comida! Como cualquiera que escuche que iba a convertirse en comida, Abe intenta escapar sigilosamente del lugar mientras rescata a sus compañeros Mudokons. Estas acciones hacen que se consiga una pequeña esperanza que inicia un movimiento y, tal vez, una revolución.

Ahora, cuando parecía que llegaba una época de paz y descanso, Abe se tiene que embarcar en un nuevo viaje cargado de peligros en el que intentará rescatar al resto de compañeros mientras se enfrenta a fuerzas opositoras que no dudarán en utilizar todos los medios que estén a su alcance para rechazar incluso el alzamiento más leve.

Esta trama es muy interesante, pero no os dejéis engañar por el simpático diseño de los personajes, ya que se trata de un argumento muy oscuro en el que se hace uso de un humor bastante cruel. Critica sin tapujos aspectos de nuestra sociedad como el capitalismo y el abuso de poder, con diálogos ingeniosos que os harán reflexionar. Además hay escenas muy trabajadas que os meterán de lleno en la aventura, siempre acompañadas de textos en castellano para no perdernos ningún detalle.

Las mecánicas de Soulstorm, por otra parte, resultan bastante similares a lo visto en la anterior entrega, desplazándonos lateralmente mientras superamos zonas de plataformeo llenas de trampas e intentamos poner solución a las distintas situaciones a las que nos enfrentamos, todo con movimientos de cámara que le aportan espectacularidad y siempre ofrecen una buena perspectiva de lo que sucede.

Los controles han mejorado notablemente y resultan más ágiles y precisos, aunque pensamos que todavía hay margen de mejora. Esto se nota especialmente cuando queremos subir o bajar algún saliente, donde el personaje no siempre se comporta de la manera que deseamos. Aquí podemos correr, andar, utilizar el sigilo, realizar un salto doble, rodar, interactuar con ciertas partes del escenario y subir o descender por salientes.

Como siempre, tenemos la posibilidad de cantar para poseer enemigos, utilizarlos en nuestro favor o bien acabar con ellos haciéndolos estallar, así como comandos de voz simplificados que nos permiten ordenar a los compañeros Mudokons que nos sigan o que esperen. Lo más destacado de esta entrega es que podemos manejar una especie de esfera de luz para elegir nuestro objetivo al cantar y usar todo tipo de objetos para intentar superar los distintos puzles, contando incluso con la posibilidad de fabricarlos si conseguimos materiales suficientes y de dárselos a otros Mudokons para que los usen en determinadas ocasiones.

Lo malo es que para hacernos con estos materiales y objetos tenemos que rebuscar en montones de puntos de los escenarios, como vasijas o taquillas, lo que rompe un poco el dinamismo de la aventura y puede hacerse un tanto pesado.

Pero no penséis que por tener todas estas herramientas a nuestro favor será sencillo avanzar en Soulstorm. Poco a poco se van añadiendo nuevos objetos y habilidades que toca combinar sabiamente, además de encontrar montones de trampas, maquinaria y enemigos (como los slig y los scrab) que requieren plantear una estrategia para poder progresar. Por suerte, los puntos de control están muy bien colocados y al final se convierte en un continuo ensayo y error hasta dar con la solución. Eso sí, salvar a todos los Mudokons es una tarea titánica solo apta para los jugadores más dedicados.

Oddworld Soulstorm tiene un desarrollo muy lineal, encontrando pequeñas partes de plataformeo, puzles interesantes en los que nos toca utilizar el sigilo y objetos para evitar a los enemigos y esquivar trampas, pero con una gran variedad de situaciones que hacen que nunca se vuelva aburrido. Debido a la naturaleza de nuestro protagonista, un esclavo de constitución algo débil, le toca usar todo su ingenio y astucia para ocultarse de los poderosos rivales e intentar acabar con ellos sin entrar en contacto directo.

El juego se compone de un total de 17 niveles en los que, al final de cada uno de ellos, se nos valora según nuestra actuación y el número de Mudokons que hemos salvado. Esta parte es muy importante, ya que dependiendo de los resultados nos quedamos con el final malo o bien tenemos acceso a los dos últimos niveles para poder ver el final “oculto”. Esto nos da para un total de unas 20 horas, con la posibilidad de poder rejugar cada fase para intentar superar los desafíos secundarios.

Hasta aquí el juego nos ha gustado mucho, pero esto no quiere decir que este exento de ciertos problemas. Junto con la precisión de los controles en ciertas ocasiones, tenemos una IA que no siempre responde de la mejor manera y ciertos bugs que pueden llegar a estropear la experiencia de Soulstorm, como enemigos que se quedan atascados en las paredes, Mudokons que se pierden tras reiniciar un punto de control o incluso la corrupción de algunas partidas, aunque parece que son problemas que se irán solucionando con futuras actualizaciones.

En el apartado gráfico tenemos un buen trabajo por parte del equipo, destacando por encima de todo los diseños del juego. Técnicamente cuenta con detalles, animaciones y efectos muy cuidados, con movimientos de cámara y escenas que le aportan mucha espectacularidad, pero es gracias a lo artístico que consigue resaltar. Hemos de decir que hay alguna que otra ralentización puntual al pasar de una zona a otra o pequeños fallos técnicos, pero no afectan a la experiencia.

En el sonoro tenemos melodías que no consiguen destacar, efectos cuidados (en los que incluso llegan a sonar por el mando en el caso de las consolas PlayStation) y un estupendo doblaje en inglés que mantiene la esencia de los juegos originales, siempre acompañados de textos en castellano que nos permiten seguir la trama a pesar de  contar con alguna errata.

Como conclusión diremos que Oddworld Soulstorm ha conseguido mejorar enormemente la experiencia que vivimos en el juego original, con un desarrollo muy cuidado, una trama que siempre nos hace querer conocer más detalles sobre lo sucedido, personajes carismáticos sobre los que se ha profundizado aún más y unas mecánicas que resultan sencillas pero llenas de posibilidades. No está carente de fallos como un control que todavía tiene margen de mejora, una IA mejorable en algunas situaciones o ciertos bugs, si bien esperamos que se vayan corriendo en futuras actualizaciones.

Oddworld Soulstorm merece una oportunidad, sobre todo si sois suscriptores de PlayStation Plus y tenéis PS5. Quizás no sea un título para todos los públicos, pero estamos ante un producto que, aun con sus trabas, sabe como entretener de principio a fin.

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