Vídeo análisis de Kao the Kangaroo

El famoso canguro regresa más de 20 años después de su debut con un nuevo juego de plataformas, Kao the Kangaroo.

Tate Multimedia nos trae un nuevo reinicio de su saga de plataformas por excelencia que debutó hace más de 20 años en Dreamcast y ahora trae un apartado gráfico renovado, nueva historia y mecánicas actualizadas en Kao the Kangaroo. Con cuatro títulos en su haber, la saga recibe un reinicio muy necesario para adaptarse a la actualidad pero sin perder la esencia de los clásicos del género. Descúbrelo en nuestro análisis.

Su historia nos pone en el papel de Kao, un joven canguro que parte en un peligroso viaje para intentar recuperar a su hermana y descubrir lo que le sucedió a su padre, el cual desapareció hace mucho tiempo. Equipado con unos guantes de boxeo mágicos que esconden su propio secreto, tiene que viajar por el mundo enfrentándose a famosos maestros de la lucha que están bajo la influencia de un poder oscuro e inquietante.

Este argumento es bastante sencillo y pensado para ser disfrutado sin importar la edad del jugador. Está bien narrado y los personajes principales resultan simpáticos, si bien nos hubiera gustado que algunos de ellos fueran más trascendentales en lugar de dedicarse simplemente a hablar por hablar, un detalle que afecta incluso a la mayoría de jefes que encontraréis a lo largo de la aventura. Aun así pensamos que cumple para tratarse de un título de plataformas.

En cuanto a mecánicas, estamos ante un juego de plataformas tridimensional que nos permite desplazarnos en cualquier dirección para explorar sus escenarios, realizar un salto doble, un batacazo, atacar y rodar para esquivar embestidas o pasar por pequeños huecos. A medida que golpeamos a los rivales se rellena el medidor de combo, el cual nos permite desatar un poderoso ataque que tumba a los enemigos que nos rodean. Como es natural, también podréis activar interruptores, deslizaros por ciertos lugares, escalar, colgar de una red y estirar el cuello de Kao, utilizar un gancho, agarrar determinados objetos para lanzarlos o incluso coger cristales para resolver pequeños puzles, por poner algunos ejemplos.

Cuando avancéis lo suficiente descubriréis también algunos poderes elementales para los guantes de Kao, aunque antes tendréis que encontrarlos por el escenario o de determinadas estatuas, pudiendo llevar hasta tres, cambiar entre ellos y teniendo usos limitados. Los hay de fuego para romper telarañas o deshacer hielo, de viento para atraer ciertas plataformas o de hielo para congelar el agua y abrir nuevas rutas, presentándose cada uno de ellos en una zona. Dan mucho juego a la hora de ofrecer puzles y se pueden combinar con ciertos objetos, como unos bumerangs.

Tenemos corazones que funcionan como vitalidad, así como vidas que nos quitan tras perder todos los corazones. Por suerte, a lo largo de los niveles encontraréis fragmentos de corazón que, cuando se reúnen sus cuatro partes, nos otorgan un nuevo corazón para ampliar esta vitalidad y que todo resulte más sencillo. Además hay puntos de control en cada fase en los que reaparecemos tras perder una vida o caer por precipicios y lugares profundos o dañinos.

Los escenarios del juego son muy amplios y ofrecen muchas rutas y secretos por descubrir. Hay un total de cuatro grandes zonas, cada una con sus propios personajes, coleccionables, tiendas y niveles a explorar que se van desbloqueando a medida que conseguimos las runas necesarias para despejar su entrada. Lo que más os gustará es la variedad de situaciones que viviréis al más puro estilo clásico del género, con zonas de plataformeo, acción, huidas, deslizamientos por raíles o las peleas contra jefes. Sin ser demasiado originales, saben cómo mantenernos entretenidos buscando todos los coleccionables, indicándose siempre los que nos faltan de cada zona.

Y hablando de coleccionables, los hay de muchos tipos. Tenemos monedas conocidas como ducados para comprar vidas, fragmentos de corazón o nuevos accesorios para personalizar a Kao, cristales azules, runas para desbloquear nuevos niveles, pergaminos con información de los enemigos o incluso las propias letras de KAO para conseguir nuevas prendas para la tienda a lo largo de cada fase. Como ya ocurriera en otros clásicos del género, siempre es muy divertido explorar cada rincón de los escenarios y resolver puzles para dar con ellos.

Estos puzles no tienen demasiada complicación y suelen basarse en mover alguna palanca, pulsar algún botón, utilizar los poderes elementales o incluso un cristal oscuro capaz de alternar las propiedades físicas de ciertos objetos. Los más interesantes son los que ocultan los secretos, pero no esperéis mucha dificultad para resolverlos.

Como decimos, no es un juego complicado, siendo el mayor reto encontrar todos los coleccionables de cada nivel y descubrir los puntos débiles de los jefes, los cuales alteran su patrón de movimientos al descender su vitalidad hasta cierto punto. Pero no todo es tan bueno como suena, y es que a Kao the Kangaroo le falta pulir ciertos detalles técnicos que afean el resultado final. Hay carga tardía de texturas, objetos que a veces no podemos romper, ciertos problemas con la escalada o bugs molestos con el sonido, por poner algunos ejemplos. Creemos que con un poco más de tiempo de desarrollo sería un producto más completo, aunque esperamos que estos fallos sean solucionados mediante futuros parches.

La duración de la aventura da para unas seis horas que pueden verse ligeramente ampliadas si queréis conseguir todos los coleccionables de cada nivel. Además, hay una serie de desafíos repartidos por cada mundo llamados pozos eternos que nos retan a conseguir superar el nivel sin perder vidas, obteniendo ducados y cristales en el menor tiempo posible, lo que hará las delicias de los speedrunners.

En el apartado gráfico tenemos personajes bien modelados y animados, con escenarios que, sin llegar a ser un mundo abierto, son lo suficientemente amplios como para que la exploración sea satisfactoria, con varios biomas a visitar, muchas criaturas a descubrir y efectos que cumplen. Además, hace gala de mucho colorido con un estilo cartoon que le sienta realmente bien. Como os hemos avanzado, hay ciertos detalles técnicos que afean el resultado, pero esperamos que sean corregidos.

El sonoro también está a un buen nivel, con una gran selección de melodías que le aportan un buen ritmo a la aventura y efectos que le dan ese toque de simpatía que buscan. Los personajes cuentan con voces en inglés que no están nada mal, siempre acompañadas de textos en castellano.

Kao the Kangaroo es, como conclusión, un título de plataformas y acción tridimensional que se asemeja a los clásicos del género, con un control bastante bueno, niveles amplios a explorar en busca de coleccionables y mucha variedad de situaciones para hacer que nunca caiga en la monotonía. Quizás peca de ser demasiado sencillo para los que estén habituados a este tipo de juegos, pero eso lo hace apto para un público más amplio. Lo peor en este sentido es su apartado técnico, que necesita pulir algunos detalles para mejorar la experiencia.

Aun con sus defectos, estamos seguros de que aquellos que disfrutaron de los plataformas en 3D de Nintendo 64 encontrarán en Kao the Kangaroo un producto que sabrá trasladarles hasta la época.

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