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Vídeo análisis de Grow: Song of the Evertree

Ponte en la piel de un alquimista para salvar al mundo del marchitamiento en la aventura de gestión y exploración Grow: Song of the Evertree.

La desarrolladora Prideful Sloth y la distribuidora 505 Games nos traen una aventura en la que nos toca salvar el Árbol Eterno del marchitamiento mediante la exploración, la obtención de recursos, la creación y la gestión del tiempo, Grow: Song of the Evertree. Un título sandbox de creación de mundos donde no encontraréis combates de ningún tipo, centrándose en realizar las tareas que nos marcan para mantener felices a nuestros habitantes mientras le devolvemos toda su gloria al lugar.

Su historia nos lleva hasta el mundo de Altaria, donde el Árbol Eterno contaba con innumerables ramas en las que se asentaban diversos mundos. Ahora, reducido a un retoño y habiendo perdido su esplendor de antaño, nadie sabe cómo ayudarlo a crecer y hacer retroceder el marchitamiento que ocupa el lugar. Pero nuestro protagonista, a quien creamos a nuestro gusto eligiendo entre diversos parámetros, puede oír el canto del sol en el cielo. Como integrante de los últimos alquimistas del Corazón Eterno, su cometido se ha ido transmitiendo de generación en generación, cuidar y proteger el Árbol Eterno para devolverle su esplendor y recuperar la grandeza del lugar a través de la Canción de Myora.

Es un argumento que está bien narrado y que poco a poco desentrañamos al descubrir fragmentos de canción, obteniendo más detalles sobre el Árbol Eterno y sus habitantes a medida que avanzamos. Sus personajes son, en general, bastante genéricos y la trama resulta predecible en algunos sentidos, pero al estar llevado siempre con mucha simpatía, encontrar algunas criaturas interesantes y no contar con ningún tipo de violencia, es apto para todos los públicos.

Pasando a sus mecánicas, podemos movernos en cualquier dirección, saltar, hablar con otros personajes y utilizar diversos útiles que llevamos encima. El juego nos invita a pasar nuestro día a día viajando hasta las ramas del Árbol Eterno a plantar semillas que nosotros mismos creamos para darle vida a cada mundo. Después toca arreglar dichas zonas arrancando la maleza, plantando semillas, regándolas para que crezcan y salvando a las criaturas que allí habitan. Pero todo tiene un tiempo de espera, así que debemos volver a estos lugares cada día para ver como evolucionan y, además, descubrir algunas sorpresas.

Para realizar todas estas acciones tenemos un amplio elenco de herramientas, tales como una hoz para segar, un martillo para romper rocas y otros objetos, un hacha para talar, las semillas a plantar, la regadera, una red para capturar insectos e incluso una caña para poder pescar en ciertos lugares. Además está el don de la canción, el cual ayuda a que las plantas crezcan con más rapidez en determinadas fases y activa ciertos elementos a lo largo de nuestro viaje.

Al cumplir estas tareas recibimos objetos interesantes y sobre todo materiales, los cuales invertimos posteriormente en crear esencias visitando a Alambicus en nuestro taller. Estas esencias son muy importantes al utilizarlas para dar forma a la aldea, ya sea mediante casas, tiendas, decoración u otros elementos que faciliten la estancia en el lugar creando edificios, y que poco a poco la gente se mude a la base del Árbol Eterno. Llegará un momento en el que el espacio empezará a ser un problema, pero tranquilos, contamos con la ayuda de unas criaturas conocidas como los “eternos” que nos despejarán ciertos lugares a cambio de esencias y, al devolverle la armonía al cristal central de cada zona, vamos despejando el marchitamiento para tener acceso a más localizaciones. También podemos llevar criaturas y plantas a espacios naturales habilitados para ello.

Un aspecto que nos ha gustado bastante son las mazmorras, las cuales cuentan con puzles sencillos a resolver para intentar hacernos con los preciados Fragmentos de canciones que, al llevarlos al corazón del Árbol, harán que poco a poco crezca. No esperéis nada demasiado complejo en este sentido, pero le aporta más variedad al desarrollo y en ocasiones algún que otro tesoro con importantes premios.

Como veis, hay muchísimas cosas por hacer en Grow: Song of the Evertree, no dejando de añadir nuevas sorpresas a lo largo del recorrido. Todas ellas aparecen marcadas en la Guía para poder consultarlas en cualquier momento, lo cual ayuda también a desbloquear mejoras para nuestro personaje a la hora de dar vida a las ramas del Árbol, conseguir planos para construir nuevos elementos para las diferentes aldeas, objetos de personalización y otros extras.

Es un juego cuya duración es realmente extensa y tiene una tremenda rejugabilidad por la libertad que ofrece a la hora de completar misiones y crear los poblados, donde el jugador gestiona a su manera cómo quiere pasar cada día. Eso sí, de vez en cuando tienen lugar eventos especiales en los que podréis conseguir tickets por hacer alguna tarea en concreto, ofreciendo suculentos premios que recomendamos no dejar pasar. Quizás no sea del agrado de todo el mundo el ritmo pausado que lleva ejecutar ciertas tareas, pero pasadas unas horas os acostumbraréis y veréis que se pueden agilizar ciertos procesos.

Un detalle que no queremos olvidar es la interfaz, la cual está muy cuidada tanto para jugar con mando como con teclado y ratón. Al contar con tantas acciones a realizar, puede que en algunos momentos os sintáis perdidos, si bien ha sido perfectamente resuelto con montones de ayudas en pantalla que os guiarán. Aunque no es nada demasiado preocupante, si hemos echado en falta un mapa para orientarnos en alguna ocasión.

El apartado gráfico entra rápidamente por los ojos gracias a su cuidada dirección artística y el colorido del que hace gala. Hay mucha variedad de entornos y criaturas que iréis descubriendo al avanzar, si bien pensamos que en lo técnico hay elementos mejorables, como algunas animaciones, texturas o algo de popping. Pero no os preocupéis, no son cosas que molesten en un título con un ritmo lento como este, quedando además bastante disimuladas por su estilo de dibujos animados.

En el sonoro tenemos melodías de gran nivel creadas por Kevin Perkin, destacando estas durante las escenas y quedando en un segundo plano durante la exploración y las tareas para dar paso a la cuidada ambientación y los efectos. Los personajes no tienen voz más allá de emitir pequeños sonidos, apareciendo lo que dicen en bocadillos. Sus textos están en castellano, aunque hemos encontrado erratas e incluso partes en las que ni siquiera hay un texto.

Grow: Song of the Evertree es, en definitiva, un título que junta montones de ideas y las ejecuta de manera satisfactoria, teniendo que recoger montones de materiales, cuidar criaturas, crear poblados y gestionarlos, realizar misiones, explorar y enfrentarnos a mazmorras con algunos puzles. Es cierto que ninguna de estas tareas es demasiado profunda, pero al haber tanta variedad el desarrollo se hace muy entretenido. Y tranquilos, no es algo que agobie, ya que todo se va introduciendo poco a poco y cuenta con un ritmo lento que hace que sea más asumible.

Una experiencia llena de ternura que sabrá llegar a los jugadores que quieran pasar un rato relajados, donde su mayor virtud está en el amor que desprende por la naturaleza.

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