Compartir en twitter
Compartir en facebook
Compartir en whatsapp
Compartir en telegram
Compartir en email

Vídeo análisis de Kena: Bridge of Spirits

Una fascinante aventura os espera en Kena: Bridge of Spirits, donde encarnaréis a una joven guía espiritual acompañada de los pequeños Rot.

Ember Lab nos trae su primer juego, un viaje repleto de acción, exploración y peligrosos combates, ambientado en un mundo encantador en el que manejamos a una joven guía espiritual que va acompañada de pequeños espíritus conocidos como Rot, Kena: Bridge of Spirits. Ya disponible en formato físico para PlayStation 4 y PlayStation 5 por parte de Maximum Games y, en nuestro territorio, distribuido por Tesura Games, estamos ante una aventura fascinante guiada por la historia en la que nos toca desvelar multitud de misterios utilizando las habilidades de la protagonista y de los Rot para encontrar nuevas maneras de manipular el entorno.

Su historia nos pone en el papel de Kena, que realiza un viaje de autodescubrimiento mientras intenta restaurar el equilibrio de una antigua aldea en un entorno que alguna vez fue próspero. Como la joven guía espiritual, nos toca descubrir el misterio que rodea a la desaparición de dicha aldea mientras guiamos a las almas de los difuntos hasta el más allá. Utilizando su bastón y a los pequeños Rot, nos toca enfrentarnos a poderosos enemigos, desbloquear nuevas habilidades, desentrañar los secretos y restaurar la belleza de la tierra.

Una trama sencilla pero llena de encanto, genialmente narrada y con personajes muy carismáticos que siempre es un placer conocer, todo además contado mediante eventos y escenas de gran calidad que a veces nos dan la sensación de estar metidos en una película de animación.

En las mecánicas, Kena: Bridge of Spirits es un título tridimensional lleno de exploración, puzles, plataformeo y momentos de acción que pondrán a prueba toda vuestra destreza con el mando. Al principio puede parecer algo lineal, pero pronto descubriréis que su mundo es bastante amplio y cuenta con zonas a las que solo podemos llegar tras adquirir el objeto o la habilidad necesaria, siendo la aldea el eje principal de la aventura. Para que viajar entre localizaciones sea más sencillo, contamos con monolitos con distorsiones que podemos activar para teletransportarnos de unas a otras.

Las batallas son muy divertidas y podemos movernos libremente por los escenarios, realizar un ataque débil y otro más poderoso, un salto doble, esquivar o activar una barrera que poco a poco pierde efectividad. Si nos defendemos en el momento oportuno, podemos realizar un desvío con el que después contraatacar. Cuando conseguimos a los Rot las posibilidades se amplían al poder utilizarlos cuando rellenamos sus respectivos indicadores, ya sea al atacar a los rivales y recoger las esferas doradas que sueltan y les dan valor o al recibir daños. Estos después pueden ser lanzados a los rivales para detenerlos temporalmente, limpiar la corrupción de ciertas plantas que después tenemos que golpear o para recoger plantas que recuperan vitalidad, entre otras funciones.

No os dejéis engañar por su estética, es un juego bastante duro, especialmente cuando nos enfrentamos a jefes. Además, a lo largo de la aventura conseguimos más habilidades que toca usar en las batallas, tales como un arco espiritual o explosivos que rompen las defensas enemigas. Y no se limitan a ser optativas, sino que a veces son esenciales para acabar con cierto tipo de enemigos. Por otro lado tenemos un fruto que, al ser comido por los Rot, desbloquea temporalmente su forma original para acabar con la corrupción de ciertas zonas e incluso causar daños a nuestros adversarios.

Quizás, por poner alguna pega, nos ha costado un poco fijar a determinados enemigos cuando se mueven en grupo, lanzar a los Rot a puntos concretos del escenario o manejar su forma original, pero tras unas horas de juego os iréis acostumbrando a su manejo. Esto es algo que notaréis en las dificultades más altas, donde los rivales son más agresivos y dañinos.

Por si fuera poco, al completar misiones, derrotar enemigos o alimentar a los Rot, conseguimos karma a invertir en un completo árbol de habilidades, el cual tiene partes que se desbloquean al encontrar cierta cantidad de Rots y aumentar su nivel. También hay lugares de meditación a descubrir que amplían levemente la vitalidad de Kena.

Un aspecto que nos ha encantado del juego son sus escenarios que, sin llegar a ser un mundo abierto, dejan un amplio espacio a la exploración y cuentan con mucha verticalidad. Sus diseños son excelentes y muy variados, teniendo que estudiar todo lo que nos rodea para dar solución a los puzles que nos plantean y utilizar las diversas herramientas de las que disponemos y a los Rot. Estos rompecabezas tienen siempre una lógica y, para facilitar un poco la tarea, los Rot a veces nos dan pequeñas pistas con su posicionamiento, además de echarnos una mano desplazando objetos y de otras maneras. También hay elementos de plataformeo genialmente planteados que destacan aún más por el estupendo manejo de Kena y la gran cantidad de elementos ocultos que nos invitan a explorar a fondo cada rincón. Comentar que contamos con un mapa que nos indica los diferentes objetivos para que orientarnos sea más fácil.

Es un título que ha sido perfectamente equilibrado, con un proceso de aprendizaje muy ameno en el que, según avanzamos, notamos como el desafío aumenta y van añadiendo nuevas mecánicas que amplían las posibilidades a la hora de explorar, combatir o superar los diferentes puzles ambientales.

En cuanto a duración, la campaña principal puede irse fácilmente por encima de las ocho horas, pero hay otros elementos que la amplían aún más. Hay muchos coleccionables y secretos a descubrir, como cien Rot ocultos por las localizaciones, gorros para los mismos a desbloquear que después nos toca comprar en las tiendas con las gemas conseguidas o diversos desafíos de arquería y cofres malditos, que cuentan con unas condiciones únicas cada vez para ser completados. Junto a ello encontraréis diferente correo de espíritu que da acceso a zonas optativas, más secretos y, al completar la campaña, un modo de dificultad extra.

El apartado gráfico de Kena: Bridge of Spirits nos ha enamorado, con geniales modelados y animaciones para los personajes y criaturas, escenarios amplios llenos de detalles y con mucha variedad de biomas, efectos de gran calidad y fluidez para que la jugabilidad no se resienta, algo que notaréis especialmente en PC y en el modo rendimiento de PS5. Queremos destacar en este sentido la increíble dirección artística del juego, con diseños que muchas veces nos dan la sensación de estar jugando una película de animación.

La banda sonora también nos ha encantado, con un estilo muy peculiar que utiliza instrumentos tribales para asemejarse a la temática del juego y adaptarse a las diferentes situaciones, con efectos que han sido muy cuidados. El doblaje nos llega únicamente en inglés con una genial interpretación por parte de los actores, siempre acompañado de textos traducidos al castellano.

En definitiva, Kena: Bridge of Spirits nos ha dejado ver que Ember Lab tiene un gran futuro creando videojuegos con un título que, sin innovar demasiado en ningún aspecto, ha sabido engancharnos de principio a fin gracias a la gran cantidad de secretos que esconde su mundo, la equilibrada dificultad y su genial mezcla de acción, exploración, puzles y plataformeo. Además, el excelente trabajo audiovisual hace que nos sintamos como en una película de animación. No es perfecto, pero para tratarse del primer juego de la compañía es digno de elogio.

Un imprescindible para aquellos que busquen un título desafiante y, a su vez, muy cuidado en todos los sentidos. Sobre todo ahora, que cuenta con versión física para consolas PlayStation por parte de Maximum Games y Tesura Games.

Vídeo análisis de Chorus

Un nuevo y oscuro universo lleno de peligros os espera en el nuevo shooter espacial de Fishlabs y Deep Silver, Chorus.

Salir de tu cuenta
Accede a tu cuenta