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Vídeo análisis de Clockwork Aquario

Revive la época dorada de los salones arcade con el lanzamiento de Clockwork Aquario por parte de Inin Games.

Inin Games recupera una joya arcade perdida de los 90 del legendario estudio desarrollador Westone, que llega ahora a Nintendo Switch y PlayStation 4 para ofrecernos toda la diversión y rejugabilidad de los títulos de antaño con Clockwork Aquario. Con un estilo pixelado que se asemeja a los clásicos de las recreativas, tres personajes jugables, cooperativo local y varios niveles, os espera mucha diversión por intentar conseguir las puntuaciones más altas de las tablas de clasificación.

Su historia nos habla de un mundo en el que están teniendo lugar numerosos incidentes en muchos lugares. Detrás de los mismos están el Dr. Hangyo y su equipo, los cuales están planeando apoderarse del mundo. Para intentar detenerlos, nuestros tres héroes viajan hasta el misterioso mundo de Aquario que se extiende hasta el fondo del mar, comenzando a partir de este momento nuestra aventura. Una trama sencilla que sirve como premisa para hacernos avanzar acabando con todo tipo de enemigos, jefes y superar zonas de plataformeo.

Las mecánicas de Clockwork Aquario son muy accesibles y, si estáis acostumbrados a jugar títulos arcade, rápidamente os familiarizaréis con sus controles. Desplazándonos lateralmente, aquí podemos atacar, saltar e incluso agarrar enemigos y ciertos objetos para posteriormente lanzarlos contra otros rivales y globos. Cada criatura necesita dos golpes para acabar con ella, ya sea saltando encima, golpeándolos con la cabeza por debajo o simplemente atacando con los brazos. Si les damos una vez podemos cogerlos y después arrojarlos.

Como os hemos contado, tenemos tres héroes entre los que elegir: Huck Londo, Elle Moon y Gush. Los tres comparten los mismos movimientos, así que la decisión que toméis a la hora de seleccionarlos solo se basará en su estética. Nuestros protagonistas cuentan con dos puntos de vitalidad con cada vida y, si nos golpean una vez, podemos recuperarnos mediante pociones rojas. Al morir, nosotros decidimos donde quiere reaparecer el personaje. También hay gemas que poco a poco rellenan el medidor One Up para otorgarnos una vida una vez completo y una estrella que proporciona invencibilidad temporal y la capacidad de lanzar estrellas.

Hay cinco niveles a completar que están muy bien diseñados, con montones de enemigos diferentes a derrotar, varios biomas, zonas de plataformeo bien planteadas y globos que ayudan a aumentar nuestra puntuación. Al final de cada uno de ellos nos espera un jefe que, si bien nos han gustado en cuanto a diseño, resultan bastante sencillos de derrotar, exceptuando el último, que es un poco más complejo.

Todo se puede jugar en cooperativo local, lo cual hace que sea más divertido y caótico al poder saltar encima de nuestro compañero e incluso cogerlo y lanzarlo para acabar con los enemigos. Entre fases, además, a veces aparece un minijuego competitivo en el que debemos acabar con todos los globos de nuestro rival, desatando los piques entre amigos.

En cuanto a modos de juego, tenemos varias dificultades disponibles: Modo de entrenamiento, en el que tenemos créditos ilimitados pero la partida termina después de la fase 2; Modo fácil, donde hay nueve créditos para completar el juego; Modo normal, con cinco créditos; Modo difícil, con tres; y Modo arcade, en el que jugamos con créditos ilimitados como si de una recreativa se tratara, aunque para acceder a este último tenéis que completar el juego en cualquier dificultad. Además hay una Etapa de bonificación desbloqueable, un minijuego local para dos jugadores en el que el objetivo es acabar con todos los globos del rival lanzando unos balones antes de que el tiempo se agote.

¿La mayor pega de este título? Su duración, ya que puede completarse en unos 20 minutos. Sí, es muy rejugable por su estilo arcade e intentar conseguir cada vez mejores puntuaciones, pero aun así nos ha parecido escaso. Por otro lado, tenemos una galería en la que visualizar algunos diseños, pistas de audio para escuchar la banda sonora del juego y algunas remezclas, y la posibilidad de ver los créditos. Como hemos avanzado, hay tablas de clasificación por puntuaciones, aunque se limitan a ser locales.

El apartado gráfico del juego resulta muy atractivo, utilizando diseños pixelados de muy buen gusto, genialmente animados y que desprenden simpatía, mucho colorido y variedad de situaciones. Como no podía ser menos, funciona con mucha fluidez sin importar la plataforma que elijáis. Además utiliza un estilo de pantalla 4:3 para asemejarse a los juegos arcade de la época. Quizás hemos echado en falta algún marco, pero no es nada demasiado preocupante.

En el sonoro tenemos una estupenda de selección de melodías creadas por la leyenda de Westone, Shinichi Sakamoto, las cuales funcionan a la perfección con la temática del juego y le aportan más ritmo. Los efectos están muy cuidados y los pocos textos que encontraréis están en español, inglés, francés, italiano, alemán y japonés, aunque algunos de los créditos no han sido traducidos.

Como conclusión, Clockwork Aquario ha sabido recuperar la esencia de los títulos arcade de la época para ofrecernos un producto tremendamente  adictivo, con tres personajes entre los que elegir, niveles genialmente diseñados, la posibilidad de jugarlo en cooperativo local y tablas de clasificación locales que le aportan más rejugabilidad. Pero si hay algo en lo que podría mejorar es en su duración. Además, un aspecto que también nos habría gustado es que tuviera tablas de clasificación online para competir con jugadores de todo el mundo.

Clockwork Aquario atraerá a aquellos que disfrutaron de la era dorada de las recreativas, con un producto que, sin ser perfecto, sabe como enganchar a los jugadores.

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