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Vídeo análisis de Stonefly

Flight School Studio nos trae una aventura en miniatura en la que tenemos que hacernos con útiles para la supervivencia, Stonefly.

Flight School Studio, conocidos por su exitoso juego de 2019 Creature in the Well, nos traen su nueva aventura de supervivencia en un mundo en miniatura, donde tendréis que utilizar un mecha y añadirle modificaciones para mejorarlo, Stonefly. Publicado por MWM Interactive, os espera un encantador viaje por un bosque lleno de peligros desde una perspectiva isométrica, en el que recoger materiales, útiles y conocer a otros personajes, todo mientras descubrimos el trasfondo de su mundo.

Su historia nos pone en el papel de Annika, una joven inventora pero algo ingenua que vive con su padre y ha alcanzado hace poco la mayoría de edad. El problema llega cuando su padre se queda sin limodote, un material que le hace falta para arreglar un mecha, por lo que Ann decide salir a escondidas de su hogar por la noche en su búsqueda, ya que Frankie, el proveedor, tiene cerrada su tienda a esas horas. Para ello utiliza a Crisa, un mecha y reliquia familiar. Cuando regresa olvida cerrar el cobertizo y Crisa desaparece, lo que hace que su padre se enfade mucho y Ann decida comenzar un viaje en el que le tocará recuperarlo.

Esta trama no está nada mal, y nos ha gustado que todo se desarrolle en un mundo en miniatura donde la naturaleza y la tecnología se fusionan. Los personajes están bastante cuidados y nos ayudan a avanzar por el juego con sus valiosos consejos, todo mientras Ann reune fuerza interior para recuperar su legado. Al principio la cosa promete, pero pronto se queda un tanto estancada. Está narrada con bocadillos que le sientan estupendamente a su estética de cómic y, aunque no cuenta con voces, los textos nos llegan en perfecto castellano.

Las mecánicas de Stonefly son un tanto extrañas al comenzar nuestro viaje, donde nos desplazamos por un amplio mundo dividido en zonas, con pequeñas ramas y terrenos por los que ir avanzando. Aquí podemos andar, sujetarnos a la superficie para evitar que el viento nos arrastre, saltar para planear de un lugar a otro, recoger materiales e incluso dejar caer unos pequeños explosivos que rompen obstáculos y aturden a los insectos. Una vez estos están volcados, tenemos que tirarlos por el borde del escenario utilizando ráfagas de aire. Si por el contrario somos nosotros los que caemos, el mecha recibirá daños y poco a poco perderá facultades, para lo que debemos repararlo tras un tiempo de espera. En caso de que os sintáis perdidos, podéis pedirle ayuda a unas moscas rastreadoras que os marcarán el camino a seguir hasta vuestro objetivo.

Uno de los aspectos que más nos ha gustado de Stonefly es la libertad que ofrece a la hora de movernos por sus escenarios, con amplias zonas a explorar llenas de recursos que nos obligan a estar en el aire la mayoría del tiempo, como si de un juego de plataformas se tratara. La exploración tiene una gran importancia en esta aventura, ya que no solo nos dedicaremos a recolectar materiales, sino también a encontrar piezas que nos den ideas para mejorar nuestro mecha o unas luciérnagas azules que nos llevarán hasta el rastro de los alfas.

Los alfas son insectos grandes, que en este mundo parecen gigantes, sobre los que podemos cabalgar en busca de montones de materiales, si bien son las zonas más peligrosas de todo el juego. Aquí el viento y montones de insectos saldrán en vuestra búsqueda, por lo que os toca intentar recoger todos los materiales que os de tiempo antes de que acaben con vosotros. Y no os preocupéis si esto sucede, ya que os mandarán directamente a vuestro campamento con todo lo obtenido.

Para que haya una sensación de progresión en las capacidades de nuestro mecha, podemos visitar estaciones de trabajo y utilizar los diversos materiales que hemos obtenido al explorar o comprándolos en tiendas. Eso sí, es importante saber que antes de poder fabricar estos útiles necesitamos sus planos, los cuales surgen de ideas que se le ocurren a Ann tras descubrir ciertos objetos o usar varias veces determinadas acciones. Podemos mejorar sus funciones actualizando el núcleo, su utilidad y defensa, cambiar su aspecto a través del casco, las patas y las antenas, variar el color, fabricar otros materiales e incluso diseños. Es uno de los aspectos que más nos ha gustado, dedicando en este lugar mucho tiempo para crear un mecha según nuestras preferencias.

Si alguna vez necesitáis algún material en concreto, desde el mapa principal viajamos a cada zona y podéis consultar dónde están disponibles. Es muy útil, ya que gracias a él podéis ir mejorando vuestro mecha antes de afrontar desafíos mayores. Desde este mapa también viajaréis hasta los alfas cuando hayáis conseguido su rastro. Comentar que cada una de estas zonas tiene biomas diferentes que es un placer explorar, desbloqueando otras nuevas según avanzamos en la aventura.

Generalmente, Stonefly es un juego que se centra en el plataformeo, la exploración, recolectar materiales para mejorar el mecha y acabar con ciertos insectos, aunque también hay lugar para otras misiones, como rescatar a gente en peligro que además nos ayuda a guiarnos por lugares con escasa visibilidad. Esto no quiere decir que no haya fallos, como zonas en las que es complicado medir la profundidad, unas batallas que a veces son un tanto caóticas o jefes que dejan que desear, pero en general nos ha gustado.

La duración de la aventura ronda las siete horas, teniendo tres grandes zonas a recorrer con diferentes biomas. No está nada mal, pero hay tramos que se alargan artificialmente al tener que recoger materiales de forma obligatoria.

En el apartado gráfico tenemos personajes bien recreados y animados, así como escenarios amplios y variados con un toque en cell shading que le aporta simpatía y vistosidad, todo bajo una dirección artística muy buena. Los efectos no están nada mal y, para que la jugabilidad no se resienta, funciona con mucha fluidez en todo momento. Hemos de comentar que en alguna ocasión puntual hemos encontrado bugs, especialmente al caer en una zona que nos ha impedido salir o enemigos con comportamientos extraños que bloquean el avance al no poder acabar con ellos.

El sonoro cuenta con melodías sencillas que acompañan genialmente nuestros viajes, siempre junto con una gran ambientación y efectos de sonido cuidados. En este juego no hay doblaje, como ya os hemos avanzado, pero sus textos nos llegan en completo castellano, con alguno que a veces se sale del bocadillo.

Stonefly es, en definitiva, un título bastante original con mecánicas de juego que se sienten únicas y un mundo en miniatura lleno de naturaleza bastante elaborado. Viajar planeando por sus localizaciones es un verdadero placer, todo mientras buscamos materiales para mejorar nuestro mecha y nos enfrentamos a montones de insectos. La historia al principio pinta interesante, pero pronto pierde interés. Por otro lado, los combates pueden volverse caóticos al costar diferenciar a ciertos insectos, mientras que el estilo artístico hace que a veces cueste calcular la altura de una plataforma.

Aquellos que busquen algo diferente y que a la vez sea entretenido, encontrarán en Stonefly una aventura única que, con sus defectos, os hará disfrutar de sus viajes.

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