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Vídeo análisis de Life is Strange: True Colors

Ponte en la piel de Alex Chen y prepárate para profundizar en los sentimientos de los demás con Life is Strange: True Colors.

Square Enix nos trae una nueva entrega de la aclamada saga Life is Strange, que esta vez ha sido desarrollada por Deck Nine Games (quienes se encargaron de Before the Storm) y Square Enix External Studios, Life is Strange: True Colors. Como es habitual, se trata de una aventura en la que nuestras decisiones afectan al transcurso de la misma, dividiéndose en cinco capítulos que, en esta ocasión, se han lanzado simultáneamente presentando a una nueva protagonista con su propio poder.

Su historia nos habla sobre Alex Chen, una joven que está pasando a la vida adulta tras mudarse al pueblo de montaña de Haven Springs. Aquí no tarda en descubrir la cercanía de todos los lugareños y busca integrarse mientras lidia con las consecuencias de un hogar desestructurado, recuperando además el contacto con su hermano Gabe, quien se mudó al lugar en busca de su padre. Pero Alex oculta un pequeño secreto, el poder de la empatía. Una habilidad sobrenatural para sentir, absorber  y manipular los sentimientos intensos de los demás, los cuales percibe como auras de colores. Al principio lo considera como una maldición, pero pronto verá que puede ser utilizado para ayudar al resto y descubrir la verdad sobre un extraño accidente.

Al ser uno de los ejes de la aventura no entraremos en más detalles, pero al igual que el resto de la saga se trata de una trama muy emocional y entretenida donde cada decisión que tomamos afecta al rumbo de la aventura y la relación de Alex con el resto de personajes. Trata sobre la amistad, la familia, el hogar o el sentimiento de pérdida, siendo todos sus personajes bastante carismáticos y, en algunos casos, entrañables. Todo ello, como no podía ser menos, con textos en castellano.

En cuanto a mecánicas, sigue la fórmula vista en anteriores juegos de la saga, aunque con ligeras variaciones por el poder de Alex. Como siempre, podemos desplazarnos libremente por sus escenarios echando un vistazo a los objetos que allí se encuentran, interactuar con algunos de ellos o conversar con los personajes de su mundo, desbloqueando nuevas opciones de diálogo al realizar ciertas acciones. Si bien es muy continuista en este sentido, siempre es un placer explorar los escenarios en busca de objetos y personajes que nos ayudan a profundizar en el universo del juego.

Por otro lado, podemos activar el poder de la empatía para ver el aura con los fuertes sentimientos de ciertos personajes, los cuales se marcan de un color u otro dependiendo de su estado. Gracias a él podemos descubrir sus pensamientos para intentar ayudarlos o conseguir pistas y, si son muy intensos, incluso adentrarnos en su mundo para verlo tal y como ellos lo sienten. Además, este poder se utiliza también con determinados objetos que están vinculados a recuerdos que podemos extraer para conseguir más información.

Dichos recuerdos desbloquean nuevas entradas en el diario de Alex con más información sobre los personajes y su mundo. Este diario, como es normal, es donde Alex escribe sus reflexiones diarias y le permite pararse a pensar en letras para sus canciones. Junto a él tenemos un móvil donde consultar los mensajes que nos mandan, que varían según nuestras elecciones, y la red social MyBlock para descubrir muchas curiosidades e historias secundarias.

Los escenarios de este juego son lo suficientemente amplios y variados como para ofrecer bastante exploración, así como diversos coleccionables y tareas optativas a descubrir. Tenemos historias de personajes secundarios a los que podemos ayudar, pistas para profundizar en su mundo y en el pasado de Alex, gramolas y tocadiscos en los que escuchar la amplia banda sonora del juego e incluso la posibilidad de jugar a un par de máquinas arcade: el clásico Arkanoid, en el que tenemos romper bloques haciendo que una bola rebote en una plataforma mientras evitamos que caiga, y Mine Haunt, un título original similar a Pacman en el que manejamos a un minero. Son muy entretenidos y, en el caso de este último, incluye un pequeño secreto.

Pasando a la duración, los cinco capítulos que componen Life is Strange: True Colors dan para unas diez horas de juego, aunque como siempre todo dependerá de lo que os dediquéis a explorar cada rincón, realizar tareas secundarias o descubrir sus secretos. Lo que sí nos ha gustado es que ofrece bastante rejugabilidad por sus seis finales diferentes, los juegos arcade o ciertos detalles que en una primera partida son fáciles de pasar por alto. Además incluye una opción para volver a jugar escenas completadas y así desbloquear cosas que nos hayamos dejado atrás sin afectar a nuestra partida, así como otra que nos permite reiniciarlas.

Como es habitual en la saga, al completar cada capítulo vemos el porcentaje de usuarios que han tomado cada una de las decisiones, lo cual nos permitirá rejugarlos para intentar cambiar algunas de las elegimos la primera vez o nos saltamos.

Por primera vez en la saga el juego incluye además la función Favorito de la comunidad, que ayudará a los streamers de Twitch a tomar decisiones difíciles gracias a las votaciones de su comunidad. No es algo demasiado espectacular, pero ayuda a que los espectadores se involucren más.

Para acabar, el apartado gráfico nos ha parecido bastante más trabajado que en anteriores títulos pero sin perder su esencia, con personajes muy bien modelados, perfectamente animados y tremendamente expresivos que saben transmitir sus emociones, aunque dependiendo del peso que tengan en la trama están más o menos cuidados. Los escenarios han ganado en amplitud y están mucho más detallados, con una dirección artística muy buena que hace que rápidamente se quede grabado en nuestra memoria. A pesar de todo hay algunos fallos que afean el resultado, como la carga tardía de ciertas texturas y sobre todo ciertas ralentizaciones que, si bien no afectan al juego, pueden resultar molestas.

El sonoro está aún mejor, siendo una de las señas de la saga contar con una banda sonora de gran calidad. En este caso no solo cumple con algunos temas independientes muy buenos, sino que incluye además temas licenciados y otros versionados que hacen que muchas veces visitemos lugares de relax solo para escucharlos. Los efectos están cuidados y el doblaje, en inglés, cuanta con una gran interpretación por parte de los actores, siempre acompañado por textos en castellano que han sido perfectamente adaptados.

Life is Strange: True Colors es, en definitiva, una experiencia conservadora que sigue siendo tan entretenida como el resto de la saga, con un nuevo poder que ahonda en las emociones y amplía las posibilidades. La trama, sin llegar a ser espectacular, sabe como entretener y llegar a los jugadores gracias a lo expresivos que resultan sus personajes, dejando algunos mensajes que quedarán para el recuerdo. Se agradece también el no tener que esperar a que se lancen el resto de capítulos para que no perdamos el hilo de todo lo sucedido. Además, ha mejorado notablemente en lo visual a pesar de tener todavía margen de mejora.

Un título que sigue la línea marcada por la saga, por lo que los aficionados lo pasaran en grande con ella y es un buen punto de partida para los que no la conozcan. Comentar también que en breve se lanzará el DLC Life is Strange: Wavelengths, que se centra en la historia de Steph Gingrich.

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