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Análisis de Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido – Edición Definitiva

La versión definitiva de Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido llega a PlayStation 4, Xbox One y PC para ofrecernos toda la epicidad del juego original pero con diversos extras y mejoras.

Como bien sabréis, Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido debutó originalmente en PlayStation 4 y PC, llegando posteriormente a Nintendo Switch con una edición definitiva que no solo añadía montones de nuevos contenidos, sino también ciertos retoques y la posibilidad de disfrutarlo como si de un juego retro de 16 bits se tratara, algo que en principio estaba destinado a la versión de 3DS que nunca llegó a salir de Japón. Ahora Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido – Edición Definitiva llega también a PlayStation 4, Xbox One y PC para deleitarnos con todos estos extras, suponiendo además el debut de la saga en consolas de Microsoft con la posibilidad de jugar a través de Game Pass en su lanzamiento en Xbox One y PC.

Su historia nos lleva hasta un antiguo reino donde ha nacido un joven que resulta ser el elegido, fácilmente reconocible por la marca de su mano. Sin motivo aparente, unas criaturas comienzan a destruir dicho reino, por lo que la madre se ve obligada a huir con el pequeño y su joven hermana del lugar para intentar salvarlos. Tras esconder y dejar a la joven a cargo de su hermano, la madre prosigue con su huída para despistarlos, aunque el enemigo no tarda en encontrar a la chica y la ataca, quedando el pequeño abandonado a su suerte. Ahora, varios años han pasado y nuestro protagonista está a punto de subir a la montaña con su amiga de la infancia para participar en la ceremonia de la mayoría de edad de su pueblo. Tras una serie de sucesos que no os contaremos, el intrépido aventurero descubre que es la rencarnación de un legendario héroe de una era olvidada.

Para desentramar los misterios de su pasado se adentrará en un viaje a través de un mundo desconocido, si bien no le espera un futuro fácil al ser señalado como el Engendro Oscuro que trae la desgracia allá por donde pasa. Por suerte, consigue escapar de sus perseguidores y reunir a lo largo de su viaje a un grupo de aventureros que realmente creen en el Luminario renacido, atravesando varios continentes y vastos océanos que los llevarán a descubrir la oscura amenaza que se cierne sobre el mundo.

Dicho argumento sigue contando con una premisa simple pero con un desarrollo muy entretenido, con personajes que desprenden carisma por los cuatro costados, giros inesperados y los toques de humor que siempre le han sentado bien a la saga. Lo más destacado y novedoso es que se han añadido capítulos en los que conocer lo sucedido con nuestros compañeros en ciertos tramos de la aventura y una misión secundaria que nos llevará a visitar las diez mundos de los anteriores Dragon Quest en el modo 2D para evitar que un misterioso ser altere su historia, estando todo perfectamente integrado y, como no podía ser menos, con textos en castellano.

Nada más comenzar veréis que está de nuevo la Misión draconiana, para establecer ciertos ajustes que aumenten la dificultad, y que hay un modo 3D y un modo 2D. El modo 3D es prácticamente igual que el que vivimos en el juego base, pudiendo desplazarnos libremente por su mundo dividido en grandes zonas, saltar, escalar ciertos lugares, utilizar monturas o ver a los enemigos deambulando por los escenarios para ir a por ellos y combatir, desarrollándose estas peleas por turnos en los que cada personaje actúa dependiendo de sus estadísticas generales, entre otros.

Como novedades de esta modalidad tenemos, por ejemplo, la posibilidad de aumentar la velocidad de los combates (normal, rápida o ultrarrápida) para que sea más sencillo ganar experiencia, pequeños ajustes de equilibrio, en la interfaz, objetos que han cambiado su posicionamiento en el mapa, nuevas monturas o incluso un modo foto con el que capturar vuestros mejores momentos de la aventura. Por lo demás, como os hemos comentado, es muy similar a lo visto en el juego original.

Por otro lado tenemos el modo 2D, que simula el estilo visto en los clásicos de 16 bits de la saga, aunque no solo en el aspecto gráfico, sino también a la hora de desarrollarse la aventura. Es decir, aquí no podemos saltar o realizar ciertas acciones que en el modo 3D sí, por lo que el mapa se adapta a estas circunstancias, encontrando además una interfaz más clásica y torpe o los clásicos enfrentamientos aleatorios. Estos combates no se desarrollan igual que los del 3D, sino que debemos dar las órdenes a nuestro grupo y después llevarán a cabo sus acciones, haciendo que debamos meditar más nuestras decisiones.

En cualquier momento podemos cambiar entre el modo 3D y el 2D visitando los puntos de guardado de las iglesias, aunque ya os avisamos que hacerlo tiene ciertas consecuencias negativas. Y es que al realizar esta acción, el juego nos lleva a elegir un capítulo que no sabemos donde empieza, perdiendo muchas veces nuestro progreso a pesar de conservar el nivel, los objetos, el dinero y el equipamiento obtenido. Por este motivo, recomendamos pasarse primero el juego en cualquiera de los dos modos y después darle una rejugada en el otro, siendo una experiencia que cambia muchísimo.

La duración de la aventura supera fácilmente las 80 horas, a lo que hay que sumarle multitud de tareas secundarias, muchas de ellas completamente nuevas creadas para esta edición definitiva, más misiones a lo largo del desarrollo que en el original y secretos ocultos por su mundo. Por si os parece poco, mucho más os espera tras completar la aventura principal, además de ofrecer muchísima rejugabilidad por lo diferentes que se sienten los modos 3D y 2D.

El apartado gráfico sigue manteniendo un gran nivel, con escenarios preciosos y muy coloridos, personajes y enemigos genialmente modelados y animados, o efectos de gran calidad, siendo especialmente llamativo lo bien recreado que está todo el juego cuando pasamos al modo 2D para asemejarse a los clásicos de la franquicia. Hemos de decir que esta versión está basada en la de Nintendo Switch, así que algunos detalles han empeorado un poco, pero se sigue viendo genial, disfrutando de una mayor resolución en estas plataformas y mucha fluidez a lo largo de la aventura.

En cuanto al sonoro, ahora podemos elegir entre la banda sonora sintetizada o la sinfónica, que cuenta con una calidad muy superior y era muy demandada por los jugadores, siempre acompañada de geniales efectos de sonido. Las voces están ahora en inglés y japonés, prefiriendo nosotros estas últimas al contar con una mejor interpretación, mientras que los textos nos llegan perfectamente traducidos al castellano.

Como conclusión, Dragon Quest XI S: Ecos de un pasado perdido – Edición definitiva sigue consevando toda la calidad que vimos en el lanzamiento de Nintendo Switch, con montones de contenidos adicionales, ajustes para que la calidad de vida sea más satisfactoria o un modo 2D que hará las delicias de los aficionados a la saga, ofreciendo una experiencia completamente distinta para aquellos que ya completaron el juego original. Además, ha aumentado su resolución y funciona de manera muy estable, siendo también un título para Game Pass en su lanzamiento en Xbox One y PC. Es cierto que ha perdido algunos detalles gráficos al venir de la híbrida de Nintendo, pero son cambios que sólo apreciarán aquellos que jugaron a la versión original.

Un título imprescindible para los fans de la saga o aquellos que quieran iniciarse en ella, siendo una versión que añade tantos contenidos que incluso los que jugaron al juego original podrán disfrutarlo de nuevo.

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